El día 12 de agosto de 2026 se podía observar un eclipse total de Sol desde gran parte de la península ibérica. Dada la cercanía, era una ocasión perfecta para la observación de este fenómeno de la naturaleza, así que Juan Antonio y yo planeamos un viaje a la península para poder disfrutarlo.
El campamento base fue la casa de Andy, un buen amigo que nos acogió y nos cuidó en su casa, en Torrelaguna, un pueblo del norte de Madrid.
El día de llegada estuvimos buscando localizaciones para poder observar el eclipse lo mejor posible. Esta búsqueda fue debida a que el eclipse se produjo al atardecer y necesitábamos un horizonte oeste lo suficientemente despejado para poder hacer una observación completa del fenómeno.
Desde Torrelaguna era posible observarlo, pero dudábamos si una montaña que se encontraba al oeste nos pudiera tapar el Sol en el momento de totalidad, las medidas que hicimos nos daban muy justas y cualquier mínimo error nos chafaría la observación, por lo que Andy nos condujo a un paraje natural impresionante, el embalse de Atazar.
Esta localización parecía inmejorable, pero tenía un ligero problema y es que a todo el mundo le gusta, por lo que era muy probable que el día del eclipse estuviera atestado de gente. Así que seguimos en la búsqueda, hasta encontrarnos con Uceda, un tranquilo pueblo al este de Torrelaguna.
Al hacer las mediciones pudimos concluir que el lugar era perfecto, podíamos observar la totalidad con cierta altura e incluso observar el eclipse casi completo, el Sol se pondría tras la montaña ya casi terminando el eclipse.
Al día siguiente montamos los equipos con los que íbamos a realizar la observación: dos cámaras con teleobjetivos y filtro, un pequeño refractor con filtro, una cámara 360º y un ordenador con el que Juan Antonio iba a hacer una retransmisión en directo del eclipse.
Al equipo se nos unió un vecino de Torrelaguna que nos conocía a través del canal de YouTube de Juan Antonio: https://www.youtube.com/@EstrellasCompartidas. Alfonso y su familia son unos entusiastas astrónomos con los que pasamos un muy buen rato durante la observación.
Montados los equipos hicimos las primeras pruebas con el móvil y con las cámaras, a continuación les muestro algunos de los resultados que nos dieron.
Y de repente se produce el primer contacto entre la Luna y el Sol. Son las 19:36:10 a unos 18º de altura sobre el horizonte oeste. ¡EMPIEZA EL ECLIPSE!
Primer beso entre los hermanos Selene y Helios
Según pasaba el tiempo, la Luna se iba cruzando delante del Sol ocultando cada vez más el disco solar.
Durante el eclipse, además de usar las gafas filtradas por las que se peleaba todo el mundo, pudimos observar el Sol eclipsado usando la difracción.
En este caso, Juan Antonio cogió un tallo de trigo seco y dejó pasar la luz del Sol por el centro del mismo, que estaba hueco, y proyectó la luz en la palma de su mano dejando ver el Sol eclipsado.
Este rato fue muy divertido, sobre todo para los críos y las crías que nos acompañaban. En especial para Dylan que con sus 8 añitos tenía unos conocimientos de astronomía y mostraba un un interés realmente impresionante.
En la fotografía no se aprecia bien, culpa mía, pero se veía perfectamente.
Pasa el tiempo entre fotos y comentarios y entonces ocurrió, suben las pulsaciones, las emociones se agolpan, en el visor de la cámara no se ve mas que un fino hilillo de luz.
Entran las dudas ¿Qué hago? ¿En qué momento quito el filtro? ¿Lo sabré, me daré cuenta de cuál es el momento adecuado?
No sabes a donde mirar, si a la cámara, si al Sol, si al ambiente que empezaba a cubrirse de un color extraño, como si fuera un atardecer y no a la vez. La luz en el ambiente se empieza a hacer mate.
Pero enseguida las dudas se disipan, fue como un fogonazo...
A las 20:31 y con el Sol a unos 8º de altura comienza la fase de totalidad del eclipse.
Aparece una antorcha en el cielo, un cielo de color gris oscuro y metálico, el ambiente es extraño, las golondrinas dejaron de volar y todo se paró, eso es, como si el tiempo se hubiera parado.
Fotografía de gran campo de Juan Antonio
Y con el teleobjetivo esto es lo que apareció en la fotografía.
La visión de la corona solar es algo que no te deja indiferente, era realmente impresionante.
Según va avanzando la fase de totalidad (fase que duró 1 minuto y 15 segundos) el brillo de la corona empieza a disminuir y nos permite ver las protuberancias que se pueden observar en la cromosfera solar, su color rojo intenso del hidrógeno ionizado ( Hα ) es espectacular incluso a simple vista, ahora, en la fotografía con el teleobjetivo resulta impresionante.
Tuvimos mucha suerte, ya que en el sureste del Sol lucía una de esas protuberancias y era una enorme.
Cuando termina la fase de totalidad fue un susto porque estábamos tan entretenidos y extasiados con el espectáculo que cuando aparecieron las perlas de Baily (Rayos de Sol que empiezan a pasar entre los cráteres de la Luna) fueron un visto y no visto hasta que de pronto apareció el anillo de diamantes, el empezaba otra vez a brillar.
En nada tuve que poner rápidamente el filtro en el teleobjetivo para protegerlo porque el Sol volvía a brillar y podía quemar el sensor de la cámara.
A continuación les dejo un vídeo que resume lo anterior.
Por otro lado la cámara de 360º de Juan Antonio capto el eclipse completo y la sombra que proyectó sobre nosotros, este vídeo es realmente espectacular.
A modo de anécdota, el día del eclipse y el día anterior estuvieron genial, completamente despejado, pero al día siguiente aparecieron unos cúmulo nimbos en el horizonte oeste, por los pelos nos quedamos sin eclipse.
Por ultimo, no me queda mas que agradecer a Andy por la ayuda, por hacernos de guía (Es el mejor anfitrión que uno pudiera tener) y a su familia por como nos acogieron en su casa y agradecerles también todo el cariño y el cuidado que nos dieron.
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